Historias de nuestros niños y niñas de Nablus

Hace dos años comenzó una historia de ilusión y magia para niños que son víctimas de una  sociedad sometida a un estado de apartheid llevado a cabo por el sionismo israelí, esa vez vinieron a esta tierra dos familias muy conocidas como son la familia Tamimi y la familia Azzeh, que disfrutaron de unos días de respiro y tranquilidad mientras que nos hacían participes de sus vivencias diarias, los Tamimi procedían de Ramallah y los Azzeh de Hebron.

Dos años después podemos repetir experiencia y volver a ver caras de felicidad en niños procedentes esta vez de Nablus, las historias que se van a contar a continuación  pertenecen a tres de esos niños que gracias a la colaboración de Humans Suport, asociación de ayuda en Nablus, Unadikum y la Diputación de Valencia, pueden disfrutar de diez días de respiro y tranquilidad a la que cualquier niño debería de tener derecho sea de donde sea.

Para salvaguardar los nombres y asegurar así su tranquilidad, hablaremos de A, B y C, porque sabemos de la importancia y el empeño que le pone el Estado sionista israelí en seguir y perseguir a cualquiera que pueda decir la verdad de lo que ocurre día a  día en un PAIS OCUPADO.

Caso A:

Para situarnos debemos decir que Nablus es un valle que fue construido subiendo poco a poco la montaña al igual que los tenemos aquí, en el caso de la historia que viene a continuación debemos decir que esta familia está situada bastante alta en la montaña, lo que facilita la visión a los soldados de la ocupación para poder ver toda la ciudad.

Al mirar a los ojos a est@ niñ@ puedes ver una profunda emoción por contar su historia y tener la oportunidad de explicarle al mundo su experiencia, su papá trabaja de panadero, nos cuenta, y sale todos los días a la 1:30 de la madrugada para preparar las hornadas masas y demás menesteres de tal oficio, pero sin embargo, es muy raro el día que no es detenido de camino a su trabajo por ir a esas horas por la calle, ya que existe un toque de queda desde que se pone el sol hasta que es de dia, en esos arrestos suele pasar unas dos o tres horas, sufriendo las burlas, o simplemente el vacío desconsolador  al que le someten los soldados, aunque diga una y mil veces cada día a que se dedica y quién es y donde vive, da igual, el caso es hacerle muy difícil su vida, y así la de toda su familia, ya que mientras él está detenido o en la panadería , los soldados entran en su casa meten a toda la familia en una habitación y usan las ventanas para disparar a cualquier coche o persona que ellos quieran, obviamente mientras estos soldados están en la casa, ningún miembro de la familia puede salir de la habitación o enfrentarse a ellos porque automáticamente son disparados.

Nos cuenta con los ojos vidriosos por la emoción, que estando una vez su padre en casa cuando los soldados entraron en la casa como casi todas las noches, al intentar oponer resistencia su padre fue disparado en  la pierna ante toda su familia, son tantas las veces que entran los soldados en su casa que ya no oponen resistencia, simplemente se han tenido que resignar para poder vivir un día mas.

Lo contrario de lo que les paso a unos vecinos suyos de la casa justo de al lado, cuando al decidir resistirse, los soldados marcharon y al día siguiente destruyeron su casa, sin previo aviso, afortunadamente nadie se encontraba en el interior pero los daños morales y económicos  sufridos  fueron importantísimos, y de paso enseñaban así lo que pasaría a quien no les dejara pasar, este niño no pide regalos materiales, lo que pediría a los mandatarios y a todos los países del mundo, es que liberen a Palestina de este estado permanente de miedo e inseguridad.

Caso B:

Desde hace dos años, la ocupación sionista israelí, prohibió a los musulmanes ir a la Mezquita de Al-Aqsa, símbolo indiscutible y Mezquita desde donde según las enseñanzas islámicas el Profeta Mohammed hizo el viaje nocturno y volvió de él, para los musulmanes es la tercera mezquita más sagrada, ubicada en la parte Sureste en el interior de las murallas de Jerusalén.

Tan solo en el Sagrado mes de Ramadán se les está permitida la entrada, y no a todos, solo a mayores de 55 años y menores de 10, y de estos dos grupos solo un 10% consigue el permiso para poder entrar.

En este caso @l pequeñ@ sonríe porque este pasado mes de Ramadán pudo entrar, y fue la primera vez que pudo verla por dentro, y no desde lejos, donde debe observarla cada vez que quiere verla, su cara de felicidad al contarlo es indescriptible, todos empezamos a llorar de alegría por ella y tristeza por la situación para los demás, sin embargo no tarda en cambiarle el semblante al recordar lo que le paso a su hermano mayor el año pasado, cuando unos soldados le dispararon en la pierna, y al no poder recibir asistencia médica inmediata ni adecuada debido en primer lugar a las trabas que el estado sionista pone a los palestinos para recibir asistencia médica, y a la pobreza económica de la familia, a día de hoy los dolores son muy intensos y ya no puede caminar como antes.

En Palestina el 72% de los niños sufre de uno o varios traumas sicológicos de diversa importancia, ya que todas las familias han sufrido pérdidas a manos del ejercito sionista, o violaciones, o humillaciones de diversos tipos, los niños son una parte muy sensible de la población, ya que son atacados a diario por los colonos ilegales que les lanzan piedras al ir hacia la escuela, hecho este, que ha obligado a que los niños deban ir acompañados siempre por precaución ante tales ataques.

Qué es lo que pide est@ niñ@, algo tan simple como que dejen ir a los musulmanes a la mezquita de Al-Aqsa, a todos, sin excepción y todos los días, ese es su sueño, y esa es la lucha que debemos emprender para poder ayudarlos.

Caso C:

La rutina en este barrio de Nablus, es que cada noche lo soldados entran en una casa aporreando la puerta hasta romperla, destrozando el interior de la vivienda y aterrorizando a los niños, ya que los soldados se divierten amenazándoles sobre las consecuencias que puede acarrearles el hecho de salir de casa después de la puesta del sol, en su caso en concreto, una de las noches los soldados entraron en casa de su tío que vive justo encima de ellos, y fue tal el ruido que armaron y los gritos que les daban que al oír a sus primos llorar y gritar, e/l@ y sus hermanos comenzaron a temblar.

Est@ niñ@ lo único que pide es la libertad para los niños, LIBERTAD PARA LOS NIÑOS, algo que se debería dar por hecho y que ningún niño debería pedir.

La conclusión de estas historias, es tan simple como que debemos tomar partido, o somos parte de los opresores y apoyamos estas barbaries, o nos sentimos parte de los oprimidos y ayudamos para esto termine de una vez.

Unadikum y Humans Suporteds, para el mundo de parte de los niños y niñas de Nablus.

Comparte
  • Twitter
  • Facebook
  • email

1 Comentario en "Historias de nuestros niños y niñas de Nablus"

  1. Que ravia e impotencia que entre hermanos de religion por el dinero y el tener poder los gobiernos sean ciegos ante tanta varvarie sometiendo a niños a tortura y ala deseperacion de sus padres si poder evitarlo asta cuando sera permitido DIOS MIO .

Responder a dolores Cancelar respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*