Unadikum en la recogida de la aceituna en Cisjordania

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Por segundo año consecutivo, y coincidiendo con la recogida de la oliva que arranca a mediados de octubre, desde Unadikum hemos organizado nuestra segunda brigada de la aceituna en Cisjordania.

La recolección de la oliva en Palestina, que antes de 1948 suponía una tradición celebrada en familia, se ha convertido a lo largo de las últimas décadas en el principal sustento de muchas familias palestinas.

Consciente de ello, Israel impone desde hace años una política legislativa inaceptable: los palestinos y palestinas propietarios de olivares deben solicitar un permiso de recogida a las autoridades sionistas para poder recoger la cosecha anual. Permiso que se demora en demasía, que no siempre se resuelve favorablemente y que, para el extraño caso de que así sea, otorga al solicitante un plazo ridículo -alrededor de tres días- para la recogida.

Al sionismo no le basta con expropiar tierras y ocupar Palestina, sino que obliga a sus habitantes a suplicar por recoger los frutos de su propia tierra.

Por si ello no fuera suficiente, el Estado sionista ha ido creando asentamientos ilegales por toda Cisjordania en zonas cercanas a estas zonas de cultivo.

Los habitantes de los mismos, los colonos judíos, son extremadamente peligrosos y pueden ir armados con armas cortas y largas. Además, cada asentamiento cuenta con seguridad privada y la protección del ejército: ante cualquier altercado -aunque sea provocado por los propios colonos- se personan inmediatamente para arremeter contra las y los palestinos.

Conocedores de sus mecanismos de protección, estos colonos aprovechan su posición de fuerza para atacar a los granjeros palestinos, quemar sus tierras, robar la cosecha y atemorizar a las poblaciones cercanas.

Es aquí donde nuestra labor sobre el terreno cobra sentido: por un lado, nos coordinamos a través de organizaciones populares locales que trabajan junto con las familias afectadas por estas incursiones y les ofrecemos nuestra colaboración, no sólo a la hora de la recolección de la oliva en un corto periodo de tiempo, sino para evitar las agresiones sionistas. Por otro lado, estar en Cisjordania nos permite conocer la situación en primera persona.

La primera parte de la brigada, que arrancó el día 15, se ha establecido en la ciudad de Nablus, al norte de Cisjordania, una de las ciudades más castigadas por Israel durante la Segunda Intifada y, a la vez, un fuerte foco de resistencia durante la misma.

Los palestinos y las palestinas no necesitan nuestra ayuda como si de personas débiles se tratase -pues la cuestión palestina no es un problema humanitario y sí político-, y estamos ante un pueblo forjado en mil y una batallas contra uno de los más feroces enemigos creados por el capitalismo y que aún sigue -y seguirá- resistiendo contra una de las formas más salvajes del imperialismo, el sionismo.

Por eso, desde Unadikum, así como desde otras organizaciones amigas, debemos contribuir a la difusión de la realidad en Palestina y a su justa causa emancipadora, porque “existir es resistir”.

Os iremos informando de nuestra labor en próximas publicaciones. ¡Seguid atentos y, sobretodo, difundid estas pequeñas crónicas!

¡Viva Palestina libre!22539840_1703672169705662_2473966200371500428_n

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